La mortadela es un embutido cocido de tradición italiana que se elabora a partir de carne de cerdo finamente emulsionada con grasa seleccionada, a la que se incorporan especias y, en algunas variedades, inclusiones como pistachos o granos de pimienta, para luego ser embutida en tripas de gran calibre y sometida a un proceso de cocción lenta y controlada que permite la correcta coagulación de las proteínas y la estabilización de la emulsión, logrando una textura firme, uniforme y delicadamente untuosa; a diferencia de los embutidos fermentados o secos, su perfil es suave y aromático, con un sabor equilibrado que resalta la calidad de la materia prima y el preciso balance de condimentos; en Argentina, su elaboración combina tradición artesanal y tecnología moderna, garantizando homogeneidad, seguridad alimentaria y una identidad gustativa que la convierte en un clásico versátil de la charcutería, ideal para consumir en fetas, en sándwiches o como protagonista de tablas y preparaciones gastronómicas.